lunes, 28 de julio de 2008

Amantes de un ocaso.

Miradas que se cruzan, con silencios entendemos lo que cada cual quiere, tus abrazos... tibios refugios de cariño ocultando algo más... lo entiendo, la situación deja de ser incómoda y da paso a una demostración máxima de amor, un amor que no es eterno, que nunca irá acompañado de cursis palabras, solo de actos para saciar ese ser interior, nuestro único lazo una pasión... la de fundir nuestros cuerpos transformándonos en uno. Todo queda atrás, con algo así no esperas nada, no existen las desilusiones... una relación sin lazos sentimentales es la nuestra.

Sé que nunca podré dejar que mi corazón te mire, porque no tendría vuelta atrás todo se vendría abajo, prefiero esto... yo te uso, tu me usas y cuando ya nuestra sed está saciada no hay otra palabra que adiós, o quizás un hasta pronto... pero entre nosotros todo es incierto. El día en que cada uno decida entregar su corazón lo nuestro desaparecerá... como el viento llevándose todo lo ligero y superficial.

Sé que no deberán existir recuerdos de lo ocurrido, pero será inevitable pensar que un día fuimos amantes... de la noche, de la pasión. Usando el término amantes no por ser infieles, no... libres somos aún, hasta el día en que nos comprometamos por caminos separados con el amor.

1 comentario:

Silencios dijo...

En el ocaso sin fin del silencio
el de los gritos desesperados
se escucha a lo lejos la vaga voz
que nos levanta de un quebrante...

El amante de un atardecer que
quizas pensamos que no volvera
puede volver..algun dia podemos
pensar que el atardecer
se convertira en un amanecer
eterno...

saludos cordiales.