viernes, 10 de octubre de 2008

Bastan once minutos para...

Finalmente acabó descubriendo la razón de su incomodidad: por primera vez en muchos meses alguien no la veía como un objeto, ni como un mujer, sino como algo que no conseguía entender, aunque la definición más próxima fuese .Ridículo continuaba delirando. –Me gustaría que…-Por favor, no hables –dijo el hombre-. Estoy viendo tu luz. Nunca nadie le había dicho eso. , , o, como mucho, . Éstos eran los comentarios que acostumbraba oír pero… ¿tu luz? ¿Acaso se refería al atardecer?-Tu luz personal –completó él, dándose cuenta de que ella no había entendido nada.Luz personal. Bien, nadie podía estar más lejos de la realidad que aquel inocente pintor que incluso con sus posibles treinta años no había aprendido nada de la vida. Como todo el mundo sabe, las mujeres maduran mucho más de prisa que los hombres, y María, aunque no pasase las noches en vela pensando en conflictos, al menos una cosa sí sabía: no poseía aquello que el pintor llamaba “luz” y que ella interpretaba como un “brillo especial”. Era una persona como todas las demás, sufría su soledad en silencio, intentaba justificar todo lo que hacía, fingía ser fuerte cuando se sentía muy débil, fingía ser débil cuando se sentía fuerte, había renunciado a cualquier pasión en nombre de un trabajo peligroso; pero ahora, ya cerca del final, tenia planes para el futuro y arrepentimientos en el pasado, y una persona así no tiene ningún “brillo especial”. Aquello debía ser simplemente una manera de mantenerla callada y satisfecha por permanecer allí, inmóvil, haciendo el papel de boba.“Luz especial. Podría haber escogido otra cosa, como “tu perfil es bonito”.¿Cómo entra luz a una casa? Si las ventanas ya están abiertas. ¿Cómo entra luz en una persona? Si la puerta del amor está abierta. Y, definitivamente, la suya no lo estaba. Debía de ser un pésimo pintor, no entendía nada…


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Una noche de invierno, una chica se acercó, se sentó junto a mi y dijo sin previo saludo, "tu escencia es especial" ... dejó de hablar con todos para venir a decirme eso. Fue el comienzo de una fugaz amistad, pero que hasta el día de hoy recuerdo, sus palabras, su forma de ver las cosas... y ese mismo día me recomendó este libro, venía como anillo al dedo... Por un momento sentí que hablaba con ella frente a frente... luego desapareció pero me dejó tantas cosas maravillosas, que creo la recordaré el resto de mi vida. Ojala hubiese tenido la oportunidad de conocerte...

2 comentarios:

furi-kura dijo...

hola, yo te conosco

S.Ruiz dijo...

simplemente... me encanto.